martes, 30 de abril de 2013

La Cenerentola

Uno de los cuentos infantiles más conocidos y antiguos es, sin duda, la Cenicienta. Se trata de la historia de una joven bella y humilde que, como recompensa por su abnegación y bondad, logró casarse con un miembro de la realeza o un rico mercader que la rescató de un ambiente hostil.


La versión más popular y amable es la de Perrault, que eliminó todos los componentes violentos o sexuales del relato. Sin embargo, hay otras muchas versiones (al parecer, casi setecientas) que proceden de todos los rincones del mundo. La más antigua pudo aparecer en Persia, pasó después a Egipto y, más tarde, a Grecia, Roma y al resto de Europa.

En casi todas las versiones se mantienen una serie de elementos comunes, pero también se introducen cambios importantes, según las costumbres de la época y el lugar.

Por ejemplo, la Cenicienta italiana no es buena ni paciente sino que se convierte en una despiadada asesina que rompe el cuello de su madrastra y, pese a todo, recibe su recompensa. La Cenicienta egipcia no es tan casta y recatada como las europeas, su belleza la hace tener muchos amantes y, finalmente, logra convertirse en la concubina del faraón. La hindú es pudorosa pero constantemente es asediada por varones lujuriosos que desean poseerla.

Por otra parte, algunas versiones mantienen la salvaje mutilación (que elimina Perrault) de los dedos de los pies y los talones para conseguir calzarse el zapato y poder casarse con el hombre poderoso; otras versiones juegan con el tema del incesto: la cenicienta tiene que huir de su hogar para evitar convertirse en la amante del padre o del hermano; y otras, introducen la primitiva costumbre del canibalismo: en la Cenicienta rusa, aparece una bruja caníbal devoradora de niños y, en otras versiones, las hermanas mayores de Cenicienta, celosas de las atenciones que la madre tiene con ella, matan a su progenitora y se la comen.

A continuación algunas de estas versiones: las Cenicientas egipcia, china, hindú, italiana, escocesa, rusa, francesa y alemana.



1
Rodophis, la Cenicienta egipcia, era una bella joven que, según Diodoro Sículo, llegó a existir y logró que sus amantes, importantes gobernadores de provincia, le costeasen la pirámide en donde pudieran reposar sus restos eternamente. También nos proporcionan noticias de este personaje, entre otros, la poetisa Safo(610–580 a. C.), quien se la oyó a su hermano, comerciante de vinos de Naucratis, y el geógrafo griego Estrabón (60 a. C. – 21 d. C.). Rodophis fue separada de su familia al ser capturada por unos piratas que la vendieron como esclava.

Las demás siervas la odiaban, celosas de sus buenos modales y gran belleza, y la obligaban a realizar los trabajos más pesados. Rodophis buscaba el consuelo entre algunos animales (algunos pájaros, un mono, un hipopótamo…), que se conviertieron en sus amigos y protectores. Su suerte cambiará un día mientras se bañaba en un río. En un descuido, un halcón (representacion del dios Horus) le arrebató una sandalia que Rodophis había dejado en la orilla. El ave voló hasta el palacio de Menfis y allí dejó caer la sandalia, que terminó en manos del faraón. Este faraón para algunos era Micerino y, para otros, uno muchísimo más moderno, Amasis II. El faraón, que consideró el modo de conseguir la sandalia un signo sagrado, decidió enviar emisarios por todo el reino para encontrar a la dueña de aquella preciosa sandalia caída del cielo.

Después de mucho esfuerzo, logró encontrar a la joven y la convirtió en su amante o en su esposa. Nitocris fue una Reina de la VI dinastía egipcia. Es la primera mujer considerada oficialmente faraón, pues su nombre figura en la lista real del Papiro de Turín. Conocemos existencia por las referencias de Herodoto, Maneton, Estrabon y el papiro antes nombrado, pero la mayor parte de los datos forman parte de la leyenda.

No se conocemos ninguna información arqueológica o literaria coetánea sobre Nitocris, por lo que se ignoran todos los aspectos de su reinado, ascendencia, hechos, duración. Muy pronto la leyenda se encargó de desdibujar su personalidad histórica, identificándola con la cortesana Rhodopis de Naúcratis y haciéndola constructora de la tercera gran pirámide de Gizeh (la correspondiente a Micerinos). Esta confusión tiene una explicación lingüística: el cutis rosado de la reina en griego se llama rhodophis. En un fragmento de Manetón se dice de ella que reinó doce años y poseía más valor que los hombres de su época y era la más bella de todas las mujeres; era rubia y de mejillas sonrosadas. Se dice que construyó la tercera pirámide.

Según Herodoto, Nitocris fue la esposa de un rey al que dieron muerte unos traidores, quienes ofrecieron el trono a la desconsolada viuda. Ella aceptó y comenzó a preparar en secreto su venganza. Hizo construir una gran sala subterránea, dónde invitó a los asesinos a celebrar un banquete. Durante la celebración, ordenó que se abriera un conducto que inundó el lugar. Los traidores murieron ahogados.

Posteriormente se encerró en una cámara de cenizas que le provocaron la asfixia. También se relacionó a Nitocris con una perversa Rodopis. Según una intrigante leyenda, a la hora del crepúsculo, en la llanura de Gizeh, cuando el sol esta a punto de desaparecer, se pasea en solitario una misteriosa mujer de gran hermosura, que no es otra que el mismísimo fantasma de la Reina Nitocris, el alma de la pirámide encargada de guardar el monumento. La tradición asegura que el hombre que cede a sus encantos enloquece.



2
La historia de la Cenicienta china Yeh-hsien la escribió Taun Cheng-shih entre los años 850 y 860 d.C., basándose en una antigua versión oral. En este cuento aparecen dos de los elementos más ligados en la cultura antigua china: el deseo por los pies pequeños en una mujer (practica conocida como "pie de loto", nombre de la heroina) y la asociación del pescado con la buena suerte. Yeh-Shen era la hija de uno de los dos matrimonios de Wu, un jefe minero. En dicha época esto era posible en China. Al morir su madre, la hermosa y buena niña quedo en manos de su madrastra, la cual habría tenido otra hija con Wu. Pero esta no era tan atractiva como la huérfana.

La madrastra obligaba a la bella huérfana a hacer todas las tareas del hogar de tal modo que se convirtió en la criada de su propio hogar. La madrastra y su hija, que envidiaban a la joven, la obligaban a calzar zapatos muy pequeños para torturarla más mientras hacía las más duras y desagradables tareas de la casa, sin darle suficiente comida. Sus pies pequeños le valieron el apodo de Yeh Shen, que quiere decir Pies de Loto. La vida de Yeh-Shen era tan triste que su único amigo era un enorme pez dorado (símbolo de la buena suerte) que vivía en un estanque cerca de su casa, pero esta relación duro poco.

La madrastra disfrutaba tanto mortificar a Yeh Shen que ideó un método eficaz para eliminar al animal: Disfrazada con las ropas de su hijastra, la mujer se acercó al estanque en el que vivía el extraño pez (reencarnación de la madre en algunas versiones), y cuando éste, confiado, asomó la cabeza, fue asesinado, descuartizado y servido en la casa de Wu ante la mirada llorosa de Yeh Shen. Con tremendo disgusto corrió hasta la orilla del río y, allí acurrucada en el suelo, comenzó a llorar. De pronto, oyó una voz a sus espaldas. Era una extraña anciana vestida como pordiosera que le dijo que las espinas de su pez amigo poseían una poderosa magia, y que cada vez que se viera en apuros solo se tenía que arrodillar y pedir ayuda. Pero con cuidado, no tenía que malgastar sus deseos. Así rápidamente rescato las espinas de la basura y se las guardo.

Se acercaba la Fiesta de Primavera en el pueblo, donde los jóvenes buscaban sus parejas, y la huérfana anhelaba ir. Su madrastra temiendo que arruine sus planes de casar a su hija, mas fea y malvada, le prohíbe ir. Así que una vez que partieron hacia el pueblo, Yeh-Sehn pidió un deseo a las espinas mágicas… Sus sucios y rotos ropajes se convirtieron en lujosas y finas prendas de los más nobles materiales, sus pequeños pies ahora calzaban unos hermosos zapatos de oro. Ante tanta belleza la multitud obnubilada se agolpo a su alrededor. Había causado tal sensación que sus malvadas parientes se acercaron a contemplarla. Temerosa de ser reconocida huyo del lugar olvidando uno de sus preciosos zapatos (que no medirían mas de 10cm). Al llegar a su casa el encantamiento se deshizo y las espinas perdieron su magia, quedándole solo un zapato como único recuerdo.

Aquella pieza perdida en su escape es encontrada por un mercader, quien se lo vende al Rey. Este, fascinado con el zapatito, decide encontrar a su reina, y hace un llamamiento para que todas se lo prueben. Entre ellas la hermanastra quien se mutila sus dedos con el fin de engañar al Rey, pero la treta no sale bien. Todo se descubre cuando comenzó a sangrar. Mientras tanto Yeh-Shen al enterarse de la noticia decide recuperar lo que es suyo. Una noche se cuela en el palacio y toma su prenda, pero los guardias la capturan y la llevan ante su Rey. Nadie creía que esa pobre sirvienta pudiera ser la dueña del calzado. Pero la niña insistió en su historia y agrego que todavía poseía el otro par. Los soldados fueron a su casa para comprobar la historia y se toparon con el zapato. Una vez en el castillo Yeh-Shen se los pone y se transforma mágicamente en una reina. Al verla, el Rey, se enamora y la desposa. En cuanto a la madrastra y su hija, el Rey ordeno que las encerraran en una cueva para siempre. Hasta que el día de la boda fueron aplastadas por un derrumbe, o apedreadas según la versión.



3
Una curiosa versión de la Cenicienta, con un gran componente sexual, procede de la India. Hanchi, la Cenicienta hindú, tendrá que huir de su casa para impedir que su hermano, prendado de su hermosura, mantenga con ella relaciones incestuosas. La madre, que no puede impedir el deseo de su hijo, le pedirá a Hanchi que abandone el hogar y que nunca se quite una máscara de arcilla, para evitar ser tentación de otros hombres. Hija, ha llegado el momento de que me dejes. Eres tan buena como muerta para mí después de este día. Tu belleza te impide vivir aquí y mantenerte segura. Tienes el pelo de oro y nadie puede mirarte sin deseo.

Conseguiré una máscara hecha para ti, que te ocultará la cara y te mantendrá a salvo en el futuro. Hanchi cubrirá su bello rostro con la máscara y entrará al servicio del hijo del rey, como una sencilla criada. Un día el príncipe sorprenderá a la joven tomando un baño, sin su máscara, y, al descubrir su gran belleza, la convertirá en su esposa. Hanchi pensaba que estaba sola, así que decidió darse un baño. Quería terminar su baño antes de que regresaran todos. Se quitó la máscara, soltó su espléndido cabello dorado, se aplicó aceite por todo el cuerpo y comenzó a bañarse.

Mientras tanto, el joven que había salido volvió a la casa y gritó a la criada. Hanchi no lo oyó. Impaciente, fue en busca de ella, oyó ruidos, miró en la habitación de los baños y la vio en toda su belleza. Él todavía era joven. Se fue antes de que ella lo viese pero cayó profundamente enamorado de la belleza radiante de su cuerpo y de su cabello y decidió inmediatamente hacerla su esposa.
  • Esta versión guarda un gran parecido con Piel de Asno de Perrault, que según algunos estudiosos constituye también otra variante de la Cenicienta. Tambien existe una version muy similar a la china, aunque en vez de un pez el animal amigo que es asesinado es una vaca. Lo cual implicaria un crimen religioso.


 4
En Europa, el cuento más antiguo se atribuye al napolitano Giambattista Basile. Al parecer, mujeres de Nápoles le fueron relatando antiguas historias de la tradición oral entre las que se encontraba una nueva versión de este cuento. Basile lo incluyó en su obra Pentamerón. El cuento de los cuentos bajo el título “La gata del hogar”, escrita en 1634. La Cenicienta italiana, llamada Zezolla, también fue víctima de malos tratos por parte de su madrastra pero, en este caso, no serán aceptados con bondad y paciencia. Zezolla, siguiendo las indicaciones de su nodriza, acabará por romperle el cuello a la malvada madrastra para librarse de ella y posibilitar la boda de su padre con Carmosina, la nodriza.

Levanta la tapa del baúl y cuando ella se incline para buscar ropa deja caer la tapa sobre ella para que se rompa el cuello... Tú ya conoces a tu padre, hará cualquier cosa por ti, así que después de un tiempo suplícale que se case conmigo, y entonces serás feliz y afortunada porque me convertiré en tu madrastra Desgraciadamente, ésta resulta ser aún más cruel y, además, tiene seis terribles hijas, que obligarán a Zezolla a trabajar sin descanso. Esta Cenicienta también tendrá un protector, un árbol mágico, que la vestirá con lujosas ropas para asistir a un baile real. Después de cautivar al rey, Zezolla, a medianoche abandonará la fiesta y dejará tras de sí una zapatilla con la que el monarca buscará a su amada. Lo más curioso de esta versión es que, a pesar del asesinato, Zezolla conseguirá finalmente su premio: convertirse en una reina.



5
 La historia de Rushen Coatie, la Cenicienta escocesa, también es una versión cruel y sangrienta. Después de un tiempo de viudez el padre se volvió a casar con una mujer malvada, que trajo con ella a sus 3 horrendas hijas. Ellas la odiaban por ser tan agraciada. Le quitaron su ropa y le dejaron solo una sucia capa, con la cual la obligaban a realizar todas las tareas del hogar mientras que apenas la alimentaban. La madrastra pensaba que ella pronto moriría por falta de alimentos, pero para su sorpresa la joven estaba enérgica y saludable.

No tardaría en descubrir que un becerro rojo (reencarnación de la madre) la alimentaba, entonces lo mando a matar y asar. La joven llora y sufre, pero el animal no la dejara sino que la continuara ayudando Al siguiente domingo y todos se disponían a ir a la iglesia con sus mejores galas, por lo que la niña pregunto si los podría acompañar. Se rieron y la humillaron burlándose de ella, diciendo que algo tan desagradable apenas merecía estar en la cocina y le ordenaron que tuviera la comida preparada al regreso. Se sentó y lloro, entonces la voz de becerro le dijo que se levantara y fuera a la iglesia, el le proveería de ropas y se ocuparía de que a su regreso la cena estuviera lista. Llego al templo con unas vestimentas divinas acordes a su propia belleza y no tardo en enamorar a un joven príncipe.

El estaba maravillado, pero ella desapareció antes de que la misa concluyera, para así llegar temprano a casa. Cuando regresaron una de las hermanastras comento que el príncipe se había enamorado de una misteriosa señorita. Al oír esto Rushen pregunto si podría ir con ellas el próximo domingo, pero solo volvió a tener risas y burlas como respuesta. El domingo siguiente el becerro le dio un vestido aun más bello que el anterior y ella se marcho. Al verla, el príncipe, cayó más enamorado y no paraba de mirarla junto a todos los asistentes que se preguntaban quien era ella. El intento averiguar a donde vivía, pero ella fue demasiado rápida y se volvió a marchar antes que todos.

Al regresar la comida estaba preparada. Fue en el tercer domingo que el príncipe estaba dispuesto a saber de ella y su domicilio de cualquier manera. Cuando ella estaba por volver a escapar temprano unos guardias se abalanzaron sobre ella. Fue muy ágil y logro sortearlos pero perdió uno de sus zapatos en el camino, el cual le fue entregado al príncipe. Este recorrió toda la ciudad probando el calzado en todos los pies de las señoritas hasta llegar a la casa de Rushe. Dos de las hermanastras lo intentaron si éxito, entonces la madrastra le hizo cortar su dedo a la hija menor para que pudiera calzarlo perfectamente. Pero unos pajaritos cantando alertaron de la mentira al príncipe, quien se percato del sangrado del pie. El muchacho estaba desesperado. Tenia que intentaron en alguien que no se lo haya probado y así finalmente dio con Rushe y descubrió finalmente quien era su amada.

Levanta la tapa del baúl y cuando ella se incline para buscar ropa deja caer la tapa sobre ella para que se rompa el cuello… Tú ya conoces a tu padre, hará cualquier cosa por ti, así que después de un tiempo suplícale que se case conmigo, y entonces serás feliz y afortunada porque me convertiré en tu madrastra Desgraciadamente, ésta resulta ser aún más cruel y, además, tiene seis terribles hijas, que obligarán a Zezolla a trabajar sin descanso. Esta Cenicienta también tendrá un protector, un árbol mágico, que la vestirá con lujosas ropas para asistir a un baile real. Después de cautivar al rey, Zezolla, a medianoche abandonará la fiesta y dejará tras de sí una zapatilla con la que el monarca buscará a su amada.

 Lo más curioso de esta versión es que, a pesar del asesinato, Zezolla conseguirá finalmente su premio: convertirse en una reina.

 

6
En el caso de la Cenicienta rusa, es una muñeca de madera la que protege a la joven Vasilissa de los abusos de la madrastra y de un siniestro personaje llamado Baba Yaga, una bruja caníbal. La muñeca, entregada por su madre antes de morir, representa la figura materna y logra que la joven pueda sobrevivir en un mundo hostil. Sus hermanastras, que desean desembarazarse de ella, la envían a la cabaña de la bruja para que le pida luz con la que alumbrarse. Una espeluznante cabaña hecha de restos humanos. La cerca que la rodeaba estaba hecha de huesos humanos rematados por calaveras; las puertas eran piernas humanas; los cerrojos, manos, y la cerradura, una boca con dientes.

Las hermanastras esperaban que Vasilissa fuese devorada por Baba yaga, “que se comía a los hombres como si fueran pollos”. Pero la bruja, antes de comérsela, decidió ponerla a prueba: si conseguía realizar las todas las tareas encomendadas le daría la luz que le pedía pero si no lo lograba, la devoraría. La muñeca ayudó, una vez más a la joven, y a la asombrada Baba Yaga no le quedó más remedio que dejarla marchar con la luz que emitía una calavera mágica. Las cenizas, más que relacionarse con la Cenicienta, se vinculan a la muerte de las malvadas madrastra y hermanastras, que fueron abrasadas sin piedad por el fuego de la calavera.

Trajeron la calavera a la habitación y sus ojos se clavaron en la madrastra y sus dos hijas, quemándolas sin piedad. Intentaban esconderse, pero los ojos ardientes las perseguían por todas partes; al amanecer estaban ya las tres completamente abrasadas; sólo Basilisa permaneció intacta También en esta historia la bondad y fortaleza de la joven serán recompensadas por medio del matrimonio con un miembro de la realeza, un zar, que se enamora de ella a través de un bello objeto (en este caso no es una zapatilla sino un lienzo de lino que Vasilissa había tejido).


 
7
Ya en el siglo XIX, los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm nos ofrecen una de las versiones más espeluznantes y sangrientas.
En este caso, la Cenicienta alemana, llamada Aschenputtel, recibió la ayuda de varios pájaros y de un árbol mágico que había crecido en la tumba de su madre. El árbol no sólo le proporcionó a Aschenputtel la ropa adecuada para enamorar al príncipe sino que advirtió a éste de que las malvadas hermanastras intentaban engañarlo mutilando sus pies para poder calzarse la zapatilla de Cenicienta. Una de las hermanastras, obedeciendo las órdenes de la madre, se cortó con un cuchillo un dedo del pie: las dos hermanastras se alegraron, pues ambas tenían los pies muy lindos. La mayor fue a su cuarto para probarse la zapatilla, acompañada de su madre.

Pero no había modo de introducir el dedo gordo; y al ver que la zapatilla era demasiado pequeña, la madre, alargándole un cuchillo, le dijo: “¡Córtate el dedo! Cuando seas reina, no tendrás necesidad de andar a pie”. Lo hizo así la muchacha... La otra hermanastra se cortó el talón: miró el príncipe el pie y vio que de él fluía sangre. Hizo dar media vuelta al caballo y devolvió la muchacha a su madre, diciendo que no era aquella la que buscaba, y que la otra hermana tenía que probarse el zapato. Subió ésta a su habitación y, aunque los dedos le entraron holgadamente, en cambio no había manera de meter el talón.

Le dijo la madre, alargándole un cuchillo: “Córtate un pedazo del talón. Cuando seas reina no tendrás necesidad de andar a pie”. Cortose la muchacha un trozo del talón, metió a la fuerza el pie en el zapato y, reprimiendo el dolor, se presentó al hijo del Rey... Descubierto el engaño, Cenicienta se casó con el príncipe y sus hermanastras fueron duramente castigadas: unas palomas les arrancaron los ojos, condenándolas a vivir como mendigas ciegas el resto de sus vidas.

Al llegar el día de la boda, se presentaron las traidoras hermanas, muy zalameras, deseosas de congraciarse con Cenicienta y participar de su dicha. Pero al encaminarse el cortejo a la iglesia, yendo la mayor a la derecha de la novia y la menor a su izquierda, las palomas, de sendos picotazos, les sacaron un ojo a cada una. Luego, al salir, yendo la mayor a la izquierda y la menor a la derecha, las mismas aves les sacaron el otro ojo. Y de este modo quedaron castigadas por su maldad, condenadas a la ceguera para todos los días de su vida.



A finales de los años 40, Disney eligió la amable versión de Perrault para hacer su famosa película, pues, como señalaba David Berland, “como Perrault, Disney era un empresario que dio a su público lo que quería ver”.

El cuento de la Cenicienta que hoy conocemos se debe casi en su integridad a la versión que escribió en el siglo XVII Charles Perrault, que suavizó enormemente el relato. La Cenicienta francesa es una joven bondadosa y paciente que no sólo perdonará las humillaciones sufridas por sus dos hermanastras sino que, una vez convertida en princesa, las llevará a palacio y las casará con dos grandes señores de la corte.

 
http://www.ovejaselectricas.es/2010/06/las-otras-versiones-de-la-cenicienta.html
Alheli Vizuett

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